viernes, 5 de septiembre de 2014

Después del verano

Después de la última entrada en el blog he estado durante todo el verano en silencio. Me diagnosticaron  nódulos en las cuerdas vocales, y me he visto obligada a guardar silencio y aparcar ensayos, actuaciones y proyectos. Pero no ha habido calma chicha en absoluto. Mi compañero de vida y de proyecto ha estado investigando en nuevas técnicas para adaptar estilos como la musica celta o el blue grass a la interpretación con el cello. Como buena "cantanta' convaleciente, me he tenido que conformar con escuchar y sugerir piezas para desarrollar en el futuro, pero eso no significa que la cabeza no piense, y ya nos bullen las ideas de proyectos futuros, ahora que parece que en unos meses puede que tenga mucho más tiempo para dedicarme  a ellos...

Pero todo depende de lo que me diga el otorrino. El lunes a última hora tengo cita, a ver que me dice, ya os contaré.

viernes, 13 de junio de 2014

jueves, 12 de junio de 2014

Sogno Barocco: Los nervios antes de una actuación

Sogno Barocco: Los nervios antes de una actuación: Hoy escribo este blog en silencio absoluto. No suelo utilizar este tipo de descanso vocal casi nunca; tengo la suerte de tener una voz que m...

DESPUÉS DE LA TORMENTA (Y IV): El lenguaje no verbal

Por último, me fijo (y también trabajo), en el lenguaje no verbal. Los gestos, las forma de mirar, caminar, el movimiento de los brazos y las manos....


Parece un cliché, pero al escenario hay que subirse sonriendo. No se trata  tanto  de "enseñar los dientes"  como decía cierta tonadillera famosísima, sino de de aparentar tranquilidad y sobre todo comodidad ante la idea de actuar en público. Hay muy pocos artistas que salen a escena sin nervios, y muchos de nosotros incluso temblamos. Ante semejante panorama, Cómo podemos gestionar ese estado de desazón sin que afecte a nuestro desempeño?



Por mi estado físico y por sus efectos sobre el sistema nervioso practico yoga. Si hay algo que me ha enseñado, es a "acoger el esfuerzo", es decir, a aceptar cuando practico una Asana complicada para mi el desgaste físico. No fuerzo, no voy más allá de mi capacidad, simplemente me esfuerzo tanto como la respiración me permite, y una vez en ese punto, respiro profundamente y procuro relajarme todo lo que puedo.



Voy a contar un secreto : Siempre tiemblo cuando canto en público, sin excepciones, siempre. Qué hacer entonces? Ante todo no te lo niegues. El error más común que puedes cometer es tensar el cuerpo intentando que ese temblor no se note. Creeme, temblarás más y encima cantarás peor, porque al tensarte  también cierras la garganta.


Lo mejor, lo único que puedes hacer es aceptar que estas temblando y disfrutarlo. Ya sé que parece imposible, pero creedme, es la única forma de llevar bien una actuación.
Recuerdo una vez que estaba interpretando el "Apres un reve" de  Fauré. De pronto me puse a temblar, y de forma totalmente inconsciente e involuntaria empecé a bailar. Movía los brazos y las piernas como si realmente estuviera viviendo en un sueño. Bajé del escenario pensando qué demonios me había pasado.... Cuando vi el vídeo me llevé la inmensa sorpresa de verme simplemente "interpretando" la canción. Ni rastro de tooodo el revoltillo nervioso que pensaba que se me había apoderado. Desde entonces, en la preparación de las piezas que tengo que cantar siempre incluyo la correspondiente "coreografía".

Y en dicha coreografía trabajo la expresión del rostro, la mirada, como mover los brazos, como pasearse sobre el escenario, cuando miraré al infinito, o a alguien del público o al cielo....


Parece que no, pero preparar una actuación es mucho más trabajoso de lo que parece. Lo que ocurre es que si te dedicas a esto de forma ocasional o amateur, no solemos pararnos a pensar en estos detalles y luego lo pagamos... Con más nervios.

sábado, 7 de junio de 2014

DESPUÉS DE LA TORMENTA (III): Calidad vocal

Este es el aspecto en el que todos los cantantes nos fijamos, el que más nos preocupa y que más cuidamos.

Mucho se habla de los desvelos por nuestra voz antes de una actuación, pero no tanto del examen de conciencia que debemos hacer tras ella. Por lo general, al no estar acostumbrados a grabarnos más allá del "recuerdo familiar",  tampoco tenemos muchas posibilidades de hacer un examen post recital.

Suelo fijarme mucho en la colocación de la voz, en la afinación, en la pronunciación y en la precisión de las coloraturas.

Dado que todavía no coloco la voz perfectamente en los resonadores, la voz no me suena del todo "redonda". Por un lado, hace que las arias no suenen a verdadera ópera, además de cansar la garganta innecesariamente. Por otro lado, mantiene el sonido natural y hace más "reconocible" mi voz....
 Normalmente siempre tengo una sensación agridulce cuando me escucho. Por un lado, no me parece que canto mal, por otro, siempre me decepciono, ya que mi sonido "interno"  es siempre más redondo
limpio y lírico de lo que aprecio cuando al final me escucho en una grabación....

Bien, supongo que a todos nos ocurre eso de escucharnos "raros" en una grabación, no? Y al fin y al cabo, no todo el mundo tiene el privilegio de subirse a un escenario para cantar piezas que adoras, que te aplaudan por ello y además disfrutar un montón con toodo el proceso de estudio, aprendizaje, ensayo y error, ensayo y error, ensayo y error, ensayo y "vaya, ya va saliendo", ensayo y..... En definitiva adoro cantar.

martes, 3 de junio de 2014

Después de la Tormenta (II)

Personalmente, me gusta sentarme con un cuaderno y un bolígrafo y empezar a analizar la actuación. Procuro fijarme en todo: La imagen (peinado, maquillaje, vestido, complemento, calzado), en la calidad vocal por supuesto, y en el lenguaje no verbal.

Imagen: Puede sonar superficial, pero cuando actuamos nos estamos mostrando y es importante tener una buena imagen. No se trata de llevar vestidos caros ni de gastar mucho dinero en peluquería o complementos, pero nos mostramos al público y es una muestra de respeto ir con una imagen adecuada al estilo que tocamos. Recuerdo una de las primeras veces que actué  sobre un escenario; no tenía mucha ropa porque había engordado, así que me puse una falda y un top que me venían un tanto apretados. Para más inri, permití que en la peluquería me aplicaran un aceite especial para que no se me rizara el pelo, y ya para rematar, me maquillaron como una puerta.... Aparte del espanto al verme en el vídeo, aprendí  de una forma bastante dura la importancia de cuidar un poco la imagen en estos casos.

Mención aparte merece el calzado; tengo los pies muuuuy delicados y no uso tacones, así que no puedo permitirme llevar esos taconazos  que veo lucir, no sin mucha envidia, a otras cantantes de clásica. Afortunadamente en mi zona (Zaragoza)  hay tradición  alpargatera de gala, así que ahora puedo ir bien calzada y bien cómoda al mismo tiempo. Sino, otra solución es llevar trajes largos, así podremos ir con el calzado que nos parezca y que no se vea.....


En próximas entradas comentaremos más aspectos a examinar tras un recital...